Soy Llorenç Gómez León, jugador y entrenador profesional de fútbol playa.
Considerado por el entorno del fútbol playa como uno de los jugadores más influyentes y uno de los mejores de la historia de la modalidad, durante más de una década competí al máximo nivel internacional, formando parte de una generación que marcó un antes y un después en este deporte. Mi trayectoria incluye 168 internacionalidades, presencia en más de 40 países y un recorrido construido con 39 títulos colectivos y 47 individuales.
Entre los reconocimientos más destacados se encuentran los títulos de Campeón de la Eurocopa, Subcampeón del Mundo y de los Juegos Europeos, así como distinciones individuales como Mejor Gol del Mundo 2014, Quinteto Ideal 2014 y 2018, Mejor Jugador del Mundo 2018 y Top 3 Mejor Entrenador del Mundo 2023. Una etapa en la élite que dejó un legado sólido y reconocible dentro del fútbol playa internacional.
En 2021 tomé una de las decisiones más importantes de mi carrera: detener mi actividad como jugador. Las lesiones, el desgaste físico y una exigencia mental sostenida en el tiempo exigían responsabilidad y claridad. No fue una retirada definitiva, sino una pausa consciente para preservar el cuerpo, ordenar prioridades y evolucionar como profesional.
Ese periodo supuso un punto de inflexión. Me permitió ampliar la mirada, asumir nuevos roles y profundizar en mi formación. La formación continuada es uno de los pilares de mi desarrollo profesional y personal. Soy Entrenador de Fútbol Nivel II, Entrenador Especialista en Fútbol Playa Nacional B (FFRM), Coordinador de Fútbol y Fútbol Sala (FFCV), he cursado el Curso Superior Universitario en Gestión Deportiva FIFA CIES (RFEF) y actualmente curso el Máster en Coaching Deportivo y Psicología de Alto Rendimiento en UNISPORT Management School.
Desde entonces desarrollo mi carrera como entrenador, formador y constructor de proyectos deportivos, con una visión clara: rendimiento con identidad, exigencia con coherencia y procesos pensados a largo plazo. Creo en el liderazgo que se ejerce desde el criterio, el ejemplo y el respeto por las personas.
El diálogo es un pilar fundamental en mi forma de entender la vida y el deporte. Por eso he puesto siempre especial atención en la comunicación y en el dominio de diferentes lenguas. Hablo catalán, castellano, inglés, portugués e italiano, y continúo ampliando mis competencias lingüísticas como una forma más de crecer, conectar y entender mejor los contextos humanos y culturales en los que trabajo.
A partir de 2026 regreso también a la arena como jugador. No para repetir lo que fue ni para ocupar un espacio por nombre o trayectoria, sino desde una decisión madura y meditada. Volver solo cuando el contexto, el proyecto y mi aportación estén verdaderamente alineados. Elegir cuándo estar, cómo estar y desde qué rol aportar valor real.
Este regreso no compite con mi rol como entrenador; lo complementa. En determinados contextos, estar dentro del juego también es una forma de liderar, acompañar y reforzar la cultura del equipo desde la experiencia directa.
Paralelamente, impulso proyectos vinculados a la formación, la gestión deportiva y el desarrollo del fútbol playa a nivel internacional, con el objetivo de construir algo que trascienda el resultado inmediato.
Hoy vivo el fútbol playa —y la vida— con ambición, curiosidad y perspectiva. Con ganas de seguir creciendo, de explorar nuevos escenarios y de elegir cada paso con ilusión, criterio y sentido.




