SPONSORS

Con la colaboración de:

logo
logo
SPONSORS
The history of...

Nací un 3 de noviembre de 1991, un domingo. Siempre he sentido una conexión especial con esa fecha, no por lo que representa en el calendario, sino por lo que me despierta a nivel interno. Hay cosas que no se explican; simplemente se sienten. Y cuando algo se siente verdadero, suele estar en coherencia con quien uno es.

Mi infancia estuvo marcada por un entorno profundamente humano. Una madre incondicional, un padre exigente, tres hermanas luminosas, una abuela entrañable y un perro que aún hoy me acompaña en la memoria. Crecí entre afecto, carácter y movimiento. Desde muy pequeño, el cuerpo y el balón hablaban antes que las palabras. Coordinación, juego y una sonrisa que —como recuerda mi hermana— me ha acompañado toda la vida.

El fútbol fue uno de mis grandes amores. A los 19 años, tras cinco operaciones y una artrosis en la meseta tibial de la rodilla derecha, tuve que apartarme del fútbol once. Lo que en ese momento parecía una pérdida fue, en realidad, una reorientación vital. Gracias a ese proceso descubrí el fútbol playa, un espacio donde pude volver a expresarme con libertad, reconstruir mi camino deportivo y aprender que la superación no consiste en resistir, sino en adaptarse con conciencia.

A lo largo de los años, el fútbol playa no solo me permitió competir al máximo nivel, sino también crecer como ser humano. Lesiones, viajes, culturas, éxitos, pausas forzadas y decisiones difíciles fueron moldeando una mirada más amplia sobre el deporte y sobre la vida. En determinados momentos, el cuerpo pidió parar y escuchar. Y lo hice.

Hoy, desde una madurez física, mental y emocional mucho más consciente, vuelvo a jugar a fútbol playa. No como un regreso nostálgico ni como un reto al pasado, sino como una expresión natural del presente. Juego desde otro lugar: con escucha corporal, con responsabilidad, con disfrute y con una comprensión más profunda del sentido del juego. Vuelvo porque ahora todo está alineado.

Paralelamente, el camino me llevó de forma natural al acompañamiento humano. Con el tiempo entendí que siempre había sido coach, incluso antes de nombrarlo así. Acompañar procesos, sostener momentos de cambio y ayudar a otros a reencontrarse con su centro ha sido una constante en mi vida. Haber convivido y trabajado en más de 40 países me ha permitido comprender la diversidad humana desde dentro y desarrollar una mirada empática, amplia y no juzgadora.

Hoy, mi trabajo como coach se basa en la coherencia, la presencia y la responsabilidad personal. No busco imponer caminos ni ofrecer respuestas cerradas, sino crear espacios de claridad donde cada persona pueda escucharse, ordenarse y avanzar con mayor conciencia. El verdadero éxito, para mí, es que alguien se marche más conectado consigo mismo que cuando llegó.

Podría enumerar títulos, campeonatos o logros deportivos como jugador y entrenador, pero no me definen. Son experiencias que agradezco y honro, pero no constituyen mi identidad. Me define la evolución constante, el compromiso con el crecimiento y la responsabilidad de vivir con sentido. Ser hoy un poco mejor que ayer, sabiendo que mañana aún queda camino por recorrer.

Es un placer y un honor acompañar procesos humanos desde la vida real, el deporte y la experiencia vivida.
Mi nombre es Llorenç Gómez León, y sigo caminando con respeto por este camino llamado vida.

The history of...

Nací un 3 de noviembre de 1991, era un domingo. Me encanta cuando veo escrita la fecha de mi nacimiento, me transmite cosas bonitas. Siento que encaja con quien soy. Hay cosas difíciles de explicar con palabras, simplemente se trata de sentirlas.

Si me pongo a recordar mi infancia, podría decir que me siento extremadamente feliz de haber tenido la oportunidad de tener una madre como la copa de un pino, un padre exigente, tres hermanas bonitas como estrellas fugaces, una abuela encantadora y un perrito que hasta día de hoy lo tengo siempre presente en mis pensamientos. Desde que di mis primeros pasos se percibía que ese pequeñín estaba dotado a nivel coordinativo, todo el día con un balón en los pies y una sonrisa que, como dice siempre mi hermana, me salva de más de una bronca, todavía a día de hoy.

El fútbol siempre ha sido uno de mis grandes amores, pese a que con 19 años tuve que dejarlo a un lado tras 5 operaciones y una artrosis en la meseta tibial de la rodilla derecha. Y qué afortunado me siento de haber descubierto gracias a ello el fútbol playa. Se cerró una puerta y se abrieron otras infinitas, dándome la oportunidad de volver a rehacer mi camino, de conocer otros horizontes, de aprender a entender el significado de la palabra superación, de entender que cada día de vida es un regalo.

Actualmente, con 32 años, tras haber logrado todo aquello que me propuse hasta día de hoy a nivel humano, deportivo y empresarial, y retirarme prematuramente con 29 años debido a dos hernias discales, sumadas a la artrosis de rodilla, me siento en el punto más álgido y equilibrado desde que tengo noción de mi existencia.

La vida me ha guiado o, mejor dicho, me he dejado guiar por la vida, por el instinto, ese instinto que hace que la pasión esté en su máximo esplendor y me ha ayudado a entender el propósito de mi vida. El mayor propósito que podría tener como ser humano, que no podría ser otro que ayudar al prójimo. He sido Coach toda mi vida, aunque no me diera cuenta la mayoría de esos años.

La experiencia adquirida de haber estado y convivido en más de 40 países me ha ayudado a tener un bagaje tan amplio de situaciones y experiencias que es extremadamente placentero a día de hoy sentir y ver como después de compartir unas horas con alguien, somos capaces de despedirnos sintiéndonos en paz, en armonía, equilibrados, lúcidos y conscientes, consecuentes, conectados con la vida, con nosotros… en un bienestar que no se cambia por nada del mundo.

Podría citar toda la cantidad de campeonatos ganados, títulos conquistados y experiencias vividas a lo largo de mi carrera profesional, tanto como jugador como entrenador, pero no me definen como ser humano.

Son simplemente experiencias y vivencias que me han ayudado y me ayudan a ser cada día un poquito mejor que ayer pero menos que mañana. La evolución constante debería ser innegociable para todo aquel que desee algún día soñar despierto y experimentar el bienestar continuado.

Es un gusto, un placer y un honor. Mi nombre es Llorenç Gómez León, fiel servidor del camino llamado vida.

Deseo que tengáis un lindo día. Sois únicos, capacitados, especiales y, sin duda, merecedores.

Llorenç Gómez León - Coach - Llorenç Gómez - Un poquito más sobre mi vida.